sin mirar cuanto hay bajo mis pies
sin medir cuanto queda sobre mis hombros.
Podría mirar un punto fijo y vaciar mi mente,
detener mi respiración, mi imaginación, mis movimientos
y sentir por un segundo como invasivo el silencio
se apodera de mi,
avasallador,
esparciéndose por la consciencia, deseosa
de nutrirse del remanso de mi inconsciente,
hambriento como el universo mismo.
Sin aire viajo lento con el que es cuidado
por la tierra, el sol y el agua, voy
a través del espacio sideral,
navegando por mi mente, por lo que creo es tu mente
por sentimientos de supernovas y nebulosas,
sin arribas ni abajos, y te veo
como te enroscas y desenroscas en un brazo brillante de la galaxia
espontáneo como si fueran los brazos de tu amante,
y luego te sientas en él
cómodo
como si fuera el regazo de tu madre,
riéndote de mis ojos ensangrentados, de mi risa
incontenible y dichosa.
Amaría acurrucarme en la cuenca de la luna menguante
a pensar, solo idear
conversaciones
besos
canciones
tan reales como la realidad, complacientes y totales,
dibujados en la espalda de la retina de mis ojos, efímeros
serán incapaces de contener por la cuenca de la luna,
caerán,
se desintegrarán
y nunca llegarán al firmamento.
Aún que jamás sucedan,
no me siento mal, ni me siento bien
no me siento, solo siento y pre-siento
no regalo mis sentimientos,
no post-siento y des-siento, no me niego, no asiento
ni me engaño, solo la bestial verdad viene cruel a robar
afecto, piedad, ternura y dolor, y el odio caníbal llega
a crecer en si mismo, ofuscado por su tamaño,
su borrosa inmensidad.
Prendámosle fuego.
¿Por qué está aquí? ¿Qué desprende mi pasión que siempre
me encuentra? ¿Qué delicia es para él un par de tristezas solitarias?
¿Por qué
solo
quiero
quemarte?
Deja que te enseñe como me despojo de mi rostro y de mi cuerpo,
anula la estructura visual y danza conmigo
al son del fuego
que se alimenta cuando arde el pudor y el decoro,
que a la vista solo queda el prejuicio, y sentiremos dentro
la justicia de nuestras almas, libre será el pensamiento
corriendo como la vía láctea de tu cerebro al mio
y en mis pupilas
enmarcada Tu joven imagen hermosa como musa cálida,
inspirándome a vencer los miedos,
Tu porvenir me empuja
a la implícita vendetta, que del tiempo será
solo una broma tierna.